INFORMACIÓN GENERAL
TU HIJO VA A LA ESCUELA
Las 10 preguntas que nos hacemos todos los papás.
1) ¿Cómo elegir la escuela
para nuestro hijo?
No es tan necesario que la escuela cuente con experiencias previas, pero sí que
pueda comprometerse a hacer un verdadero proyecto de integración. La voluntad de
un directivo sola no alcanza. Tampoco la ternura que nuestro niño despierte en
su maestra. Lo más importante es que el centro educativo en su conjunto esté
convencido de querer integrar.
2) ¿A partir de qué
edad podemos integrar a nuestro hijo en una escuela?
El ingreso temprano al jardín de infantes lo ayuda a vincularse con otros niños
y, así, disfruta de horas de juego con sus compañeros. No hay una edad sugerida
de ingreso exacta. Pero la experiencia demuestra que cuanto más pequeño ingrese,
mejor se adaptará. Es importante que los profesionales de nuestro hijo acompañen
y guíen este proceso.
3) ¿Cualquier maestra
jardinera o maestra de grado puede enseñar a nuestro hijo?
Todo docente está capacitado para enseñar a todos los niños, pero es fundamental
que desee hacerlo. También es importante que esté dispuesto a aceptar ayuda de
los profesionales de apoyo y, sobre todo, que tenga confianza en las
posibilidades de nuestro niño.
4) ¿Alcanza sólo con
que nuestro hijo asista a una escuela común?
Nuestro hijo necesita, además, el sostén de la educación de apoyo fuera del
horario escolar. Y ésta debe reunir tratamientos de fonoaudiología,
psicopedagogía, psicomotricidad, entre otros, según las necesidades de cada
caso.
5) ¿Debe haber
comunicación entre los docentes de la escuela común y los profesionales de apoyo
de nuestro hijo?
Es importante que trabajen en equipo. Cada uno debe aportar su visión y, en
conjunto, evaluar el proceso de aprendizaje y hacer los ajustes necesarios para
el logro de los objetivos fijados para nuestro hijo.
6) ¿Qué papel ocupamos
nosotros como padres?
Somos los que más conocemos y amamos a nuestro hijo. Por lo tanto, debemos estar
atentos a cada decisión. Debemos apoyar el trabajo de los maestros y terapeutas
y participar activamente en las reuniones con ellos. Nuestras opiniones son
fundamentales.
7) ¿La presencia de
nuestro hijo disminuye el aprendizaje del resto de los alumnos de la clase?
El aprendizaje escolar es un proceso donde todas dan y, a la vez, reciben.
Siempre debemos tener presente que la escuela prepara para la vida y éste es su
verdadero sentido. Está mundialmente comprobado que con la diversidad se
enriquece la educación.
Un niño que crece junto a un niño especial jugará con él, aprenderá a
respetarlo, tendrá oportunidades para ayudarlo y descubrirá que todos tenemos
distintas posibilidades.
8) ¿El colegio debe
informar a los otros padres que habrá un alumno Down en clase?
Sí, cada escuela evaluará cómo y cuándo
presentará el tema a la comunidad educativa. La experiencia nos demuestra que
las integraciones más sólidas son las que cuentan con el compromiso de todas las
partes.
Reuniones de padres con dinámicas bien planificadas, un video formativo, un
debate con un profesional idóneo, entre otras actividades para la promoción de
la integración, permiten a los papás de todos los alumnos aclarar las dudas y la
colaboración por parte de ellos.
Es importante considerar que los compañeros de nuestro hijo llevarán el tema a
sus hogares y es lógico que buena parte de sus familias desconozcan qué es el
síndrome de Down.
9) ¿Nuestro hijo puede
hacer lo mismo que sus compañeros en la escuela?
El camino que elegimos para nuestro hijo desde que nació es el de mostrarle todo
lo que puede y podrá hacer. No sólo en la escuela, sino a lo largo de toda su
vida. La etapa escolar lo formará para su futuro.
Debemos ayudar a nuestro niño con sus tratamientos y atención de apoyo para que
pueda hacer por sí mismo lo máximo posible. Siempre debemos valorarlo y aceptar
sus limitaciones. Tenemos que acompañarlo con actitud y con la confianza de
todos los que lo rodean.
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¿Hasta cuándo la integración escolar?
Si nuestro hijo empieza a dar sus
primeros pasos en el jardín de infantes o en primer grado, tenemos
que aprender a disfrutar cada momento. Y si avanza escalón por
escalón en su proceso escolar, debemos estar convencidos de que él
nos señalará por dónde sigue la escalera. No nos preocupamos si
algún peldaño le cuesta más que otro o si nuestro niño debe cambiar
de escalera. Recordemos que él nos enseña a vivir el presente y a no
atormentarnos por el futuro. Se trata, en definitiva, de que
busquemos la mejor opción para cada momento de su vida. |
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